Soy yo mismo el que se pregunta
cual es el sentido de estos versos,
pues no tengo la menor idea que será
de esta página manchada no sólo de tinta
sino también, con lagrimas de un hombre
que no sabe lo que es ser amado.
Pero es relativa, esta pena, comparada,
con el dolor que siento sin tu presencia,
iluminada por ese rayo de luz lunar,
que le da un aspecto inimaginable, alcanzado
sólo por el sabor de tus dulces palabras,
y por tu cara al lado de un ocaso de verano.
Cómo puede dejar alguien dejar un mundo
caer sobre él mismo y causar tal lástima,
sólo para sentir la brisa que exhala aquella,
ahora cercana, pero siempre inalcanzable mujer,
mujer, porque puede nadie enamorarse de una niña,
aunque irradie ese halo de pureza, como una.
La primera mujer de la que verdaderamente,
me enamoré y sigo enamorado, pero también,
siento lastimosamente que se aleja de mí,
y es por eso, que es ella y nadie más,
con quien quiero pasar mis días, tal vez,
hasta el último amanecer de estos días.
Y en este momento la imagino en un campo,
lleno de girasoles que emanan felicidad y ternura,
como la sonrisa enorme que lleva en la cara,
si pudiera verla una vez más y me escuchara,
y me entendiera, tal vez sería un sueño, del cual,
estaría yo gustoso de no despertar jamás.
Y sigo siendo yo mismo el que se pregunta,
cual es el sentido de estos versos, que
a pesar de todo, no buscan la hermosura,
puesto que te la has robado tú, y la has puesto
delicadamente,en cada una de tus facciones,
y es esto lo que, te hace más deseada que Venus.
Sin haber, siquiera, empezado con tu alma,
quien lea estos versos tuyos, caería en un pozo,
sin poder salir, cuyas paredes sean de tu esencia,
pues es tu alma, aunque no tan pura, la que,
atrapa sin compasión a quien se atreva
a verla a través de tus ojos sinceros y
tu sonrisa traviesa, encantadora de hombres.
Mis Escrituras y Otras Tonterías
Aquí publicaré algunos versos y si me alcanza el tiempo también algunas críticas políticas.
viernes, 18 de marzo de 2011
martes, 18 de enero de 2011
Cachito de Sol
pensar que tendré un obstáculo,
ya no me atemoriza, ni me amilana,
imaginarme solo, no sucederá jamás,
sentirme no escuchado, no querido,
no pasará más por mi cabeza, y,
lo más insólito, por el meollo
de mi alma, que es siempre triste,
y me hace vivir atormentado con
rencores del pasado ya olvidado,
torturas del presente desolador,
y tonteras del incierto futuro.
llegaste sin que yo lo esperara,
sin pedir perdón, ni permiso,
sin siquiera saberlo, ni pensarlo,
sólo llegaste y ordenaste mi vida,
me hiciste vislumbrar la luz,
te volviste en un cachito de sol,
en un rayo de esperanza para mí.
me devolviste la sonrisa, esa,
que tú tanto luces, y muestras,
pues esbozas una felicidad, que,
de alguna manera, es irremediable;
tus rizos castaños me enloquecen,
de alguna manera inefable, acaso,
fuera esto posible, me adormecen,
también, y me subsanan las penas,
aclaran mis dudas y solucionan,
casi siempre, todos mis problemas.
tu sueño es crear nuevos mundos,
y sin haberte siquiera preparado,
sé que tienes un talento innato,
lograste crear para mí, un mundo,
completamente diferente, a lo que,
yo antes, pensaba que me merecía.
tus palabras me valen demasiado,
incluso más que las mías propias,
están todas cargadas de madurez,
como si la vida la supieras, tú toda,
no podré encontrar, jamás, alguien,
que pueda, al menos, asemejarse a ti.
ya no me atemoriza, ni me amilana,
imaginarme solo, no sucederá jamás,
sentirme no escuchado, no querido,
no pasará más por mi cabeza, y,
lo más insólito, por el meollo
de mi alma, que es siempre triste,
y me hace vivir atormentado con
rencores del pasado ya olvidado,
torturas del presente desolador,
y tonteras del incierto futuro.
llegaste sin que yo lo esperara,
sin pedir perdón, ni permiso,
sin siquiera saberlo, ni pensarlo,
sólo llegaste y ordenaste mi vida,
me hiciste vislumbrar la luz,
te volviste en un cachito de sol,
en un rayo de esperanza para mí.
me devolviste la sonrisa, esa,
que tú tanto luces, y muestras,
pues esbozas una felicidad, que,
de alguna manera, es irremediable;
tus rizos castaños me enloquecen,
de alguna manera inefable, acaso,
fuera esto posible, me adormecen,
también, y me subsanan las penas,
aclaran mis dudas y solucionan,
casi siempre, todos mis problemas.
tu sueño es crear nuevos mundos,
y sin haberte siquiera preparado,
sé que tienes un talento innato,
lograste crear para mí, un mundo,
completamente diferente, a lo que,
yo antes, pensaba que me merecía.
tus palabras me valen demasiado,
incluso más que las mías propias,
están todas cargadas de madurez,
como si la vida la supieras, tú toda,
no podré encontrar, jamás, alguien,
que pueda, al menos, asemejarse a ti.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Oscuros Fanales
sin titubear, sin querer siquiera,
volteo a mirarte, a contemplarte,
pues tu belleza ilumna la estancia,
mientras tu magnífico atavío
cubre parte tu suntuosa silueta;
logro ver tu dorso albugíneo desnudo,
tras adorar por unos minutos,
las hermozas telas que llevas,
consigo, por fin, alzar la vista,
hasta tus olivas fanales que,
ya familiares para mí, se pierden
entre la muchedumbre y, a la vez,
tratan de escabullirse de los míos,
que esta vez no me nublan la mirada,
y el porqué es mi primer cuestionamiento,
pues esta vez no seré yo el que
se esconda en sus pensamientos,
y aguardo el momento indicado para,
al menos, tratar de ensimismarte,
y la sensacion de haberte perdido,
me satura completamente; sin embargo,
no me estruja la conciencia lo que,
pude haber hecho o dejado de hacer
para conocerte, para acercarme a ti.
las nubes tormentosas ya se marcharon,
aunque queda aún el rocío que ésta,
dejó plasmado en mi alma por siempre,
pues es esto lo más hermoso en mi vida,
tus dulces recuerdos y tu franca sonrisa,
no siento ya, el dolor de no haberte tenido,
aunque sé que podré esperarte por siempre.
te sigo amando, como siempre lo hice,
sólo que ahora veo las sombras,
que escondes tras esos blancos párpados,
pero que tu accionar deja entrever,
cuando tus ojos se oscurecen y muestran,
un vacío nunca antes visto, dejando de lado,
la candidez, antes siempre presentes en ti.
volteo a mirarte, a contemplarte,
pues tu belleza ilumna la estancia,
mientras tu magnífico atavío
cubre parte tu suntuosa silueta;
logro ver tu dorso albugíneo desnudo,
tras adorar por unos minutos,
las hermozas telas que llevas,
consigo, por fin, alzar la vista,
hasta tus olivas fanales que,
ya familiares para mí, se pierden
entre la muchedumbre y, a la vez,
tratan de escabullirse de los míos,
que esta vez no me nublan la mirada,
y el porqué es mi primer cuestionamiento,
pues esta vez no seré yo el que
se esconda en sus pensamientos,
y aguardo el momento indicado para,
al menos, tratar de ensimismarte,
y la sensacion de haberte perdido,
me satura completamente; sin embargo,
no me estruja la conciencia lo que,
pude haber hecho o dejado de hacer
para conocerte, para acercarme a ti.
las nubes tormentosas ya se marcharon,
aunque queda aún el rocío que ésta,
dejó plasmado en mi alma por siempre,
pues es esto lo más hermoso en mi vida,
tus dulces recuerdos y tu franca sonrisa,
no siento ya, el dolor de no haberte tenido,
aunque sé que podré esperarte por siempre.
te sigo amando, como siempre lo hice,
sólo que ahora veo las sombras,
que escondes tras esos blancos párpados,
pero que tu accionar deja entrever,
cuando tus ojos se oscurecen y muestran,
un vacío nunca antes visto, dejando de lado,
la candidez, antes siempre presentes en ti.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Conmovedora Despedida
mientras veo personas reír,
recurren a mi mente recuerdos,
algunos ya olvidados, otros,
más frescos o más marcados,
y estos me llevan lentamente,
durante unos breves instantes,
a un limbo perfecto, allí, donde,
aún congregados todos, no puedo,
no logro discernir sus rostros,
será, acaso, esto el olvido,
será así de perfecto el abandono,
no lo puede ser, ya que,
estas memorias traen consigo,
también, una mezcla de sentimientos,
todos estos muy fuertes,
que me ofuscan, que me aturden,
pues me muestran la felicidad que,
ellos pudieron brindarme,
el carisma y el apoyo que,
estuvieron presentes en todas partes,
es así, que se me nublan los ojos,
y los cierro, pensando que, así,
nunca viviré esta triste realidad.
decirle el último adiós a algunos,
el sólo pensarlo destruye mi mente,
conmueve mi alma, y, sin duda,
revuelve el mar de mis sentimientos;
sin embargo, nunca permitiré,
que se hunda alguno de sus recuerdos,
los mantendré alejados del limbo,
aquel odioso limbo de los olvidos,
para conservarlos a todos juntos,
en el vacío que yace en mi pecho.
y, al abrirlos, los sigo viendo,
cuando caen aquellas lágrimas,
que humedecen levemente el jardín,
y que nadie parece percibir,
pues, es fundido en un abrazo,
que éstas se liberan y se pierden,
mas, son éstas un fiel reflejo,
un fulgor de aquel amor que,
por ellos siento y que, espero,
durará toda la eternidad, hasta,
el final de mis días y
el culminar de sus noches.
recurren a mi mente recuerdos,
algunos ya olvidados, otros,
más frescos o más marcados,
y estos me llevan lentamente,
durante unos breves instantes,
a un limbo perfecto, allí, donde,
aún congregados todos, no puedo,
no logro discernir sus rostros,
será, acaso, esto el olvido,
será así de perfecto el abandono,
no lo puede ser, ya que,
estas memorias traen consigo,
también, una mezcla de sentimientos,
todos estos muy fuertes,
que me ofuscan, que me aturden,
pues me muestran la felicidad que,
ellos pudieron brindarme,
el carisma y el apoyo que,
estuvieron presentes en todas partes,
es así, que se me nublan los ojos,
y los cierro, pensando que, así,
nunca viviré esta triste realidad.
decirle el último adiós a algunos,
el sólo pensarlo destruye mi mente,
conmueve mi alma, y, sin duda,
revuelve el mar de mis sentimientos;
sin embargo, nunca permitiré,
que se hunda alguno de sus recuerdos,
los mantendré alejados del limbo,
aquel odioso limbo de los olvidos,
para conservarlos a todos juntos,
en el vacío que yace en mi pecho.
y, al abrirlos, los sigo viendo,
cuando caen aquellas lágrimas,
que humedecen levemente el jardín,
y que nadie parece percibir,
pues, es fundido en un abrazo,
que éstas se liberan y se pierden,
mas, son éstas un fiel reflejo,
un fulgor de aquel amor que,
por ellos siento y que, espero,
durará toda la eternidad, hasta,
el final de mis días y
el culminar de sus noches.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Inefable Gratitud
puede que no te vuelva a ver,
y hoy, estás más linda que nunca,
te volviste irreverente,
te importó un carajo todo,
volviste a ser la de antes,
esa, la que siempre amé,
y, mientras tus cabellos,
vuelan libres con el viento,
tus palabras me adornan los oídos,
tus acciones resplandecen mis ojos,
y embellecen el mundo entero.
tu figura angelical conlleva,
inherente a ella, las más
alegres y puras reflexiones,
que pude alguna vez tenido,
porque me abriste las puertas,
a un mundo completamente nuevo,
a un universo sin explorar,
me invitaste a indagar,
a merodear en mi mente,
los sentimientos que pensé,
nunca podría declarar, expresar.
sin embargo, hay conceptos,
a los cuales, todavía, no encuentro
el modo ni las palabras,
para poder manifestarlos,
ya que estos son inenarrables,
por la novicia literatura, que
trato de aducir con estos versos.
es esta la gratitud que te dedico,
pues has cambiado mi vida,
mi forma de sentir fue,
completamente revolucionada por
la esencia que evoca tu ser.
es el significado de ser tú,
lo que realmente me inspira,
pues mi vocación es ahora,
escribir estrictamente sobre ti,
tratar de reproducir vagamente,
el plegar de mi sentir,
sobre tu inefable bondad.
y hoy, estás más linda que nunca,
te volviste irreverente,
te importó un carajo todo,
volviste a ser la de antes,
esa, la que siempre amé,
y, mientras tus cabellos,
vuelan libres con el viento,
tus palabras me adornan los oídos,
tus acciones resplandecen mis ojos,
y embellecen el mundo entero.
tu figura angelical conlleva,
inherente a ella, las más
alegres y puras reflexiones,
que pude alguna vez tenido,
porque me abriste las puertas,
a un mundo completamente nuevo,
a un universo sin explorar,
me invitaste a indagar,
a merodear en mi mente,
los sentimientos que pensé,
nunca podría declarar, expresar.
sin embargo, hay conceptos,
a los cuales, todavía, no encuentro
el modo ni las palabras,
para poder manifestarlos,
ya que estos son inenarrables,
por la novicia literatura, que
trato de aducir con estos versos.
es esta la gratitud que te dedico,
pues has cambiado mi vida,
mi forma de sentir fue,
completamente revolucionada por
la esencia que evoca tu ser.
es el significado de ser tú,
lo que realmente me inspira,
pues mi vocación es ahora,
escribir estrictamente sobre ti,
tratar de reproducir vagamente,
el plegar de mi sentir,
sobre tu inefable bondad.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Oscuras Celdas
aquella revelación, ya hecha,
no me impactó, esta vez,
en lo más ínfimo, pero,
no puedo negar, que, también,
despertó una fina llama,
en los lares de más abnegados
de mi querer y mi sentir.
sin que conozcas tú,
tus amplios ojos velan por mí,
anochecer tras anochecer.
y te confesaré, también,
que aquel ofuscado sentimiento,
me mantiene vivo, mas,
no alcanza aún, a
lograr derivar las paredes,
estos inacabables muros que,
me mantienen prisionero,
en las más oscuras celdas,
donde el más desventurado,
puede, tontamente, caer.
y, te juro, que nunca más,
volveré a negar la existencia,
de este indescriptible sentir,
y, te prometo, que en mi alma,
descansará tu magnífico ser,
si tú se lo permites, pero,
quizá, jamás pueda ahuyentar,
la presencia en mi mente,
de otro ser celestial,
quizá, jamás, pueda borrar,
aquella dulce huella de mi alma,
pues sus diminutos pies,
han recorrido largamente,
las cavidades que había
en mi ser, y a su paso llenaron,
de una mixtura de sensaciones,
repleta de contrastes y matices,
pero inalcanzables, a su vez.
no me impactó, esta vez,
en lo más ínfimo, pero,
no puedo negar, que, también,
despertó una fina llama,
en los lares de más abnegados
de mi querer y mi sentir.
sin que conozcas tú,
tus amplios ojos velan por mí,
anochecer tras anochecer.
y te confesaré, también,
que aquel ofuscado sentimiento,
me mantiene vivo, mas,
no alcanza aún, a
lograr derivar las paredes,
estos inacabables muros que,
me mantienen prisionero,
en las más oscuras celdas,
donde el más desventurado,
puede, tontamente, caer.
y, te juro, que nunca más,
volveré a negar la existencia,
de este indescriptible sentir,
y, te prometo, que en mi alma,
descansará tu magnífico ser,
si tú se lo permites, pero,
quizá, jamás pueda ahuyentar,
la presencia en mi mente,
de otro ser celestial,
quizá, jamás, pueda borrar,
aquella dulce huella de mi alma,
pues sus diminutos pies,
han recorrido largamente,
las cavidades que había
en mi ser, y a su paso llenaron,
de una mixtura de sensaciones,
repleta de contrastes y matices,
pero inalcanzables, a su vez.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Sentimientos Antagónicos
el ver tu solitario caminar,
me alienta a seguir esperando
el momento oportuno para
lograr revertir aquel
rotundo no, y sé que lo haré,
pues mi ánima me lo indica.
mas el saber es incierto,
pues sobre ti no sé nada,
y esta ignorancia me trastorna,
me agita, me perturba,
pero más que nada me envilece,
pues tú, hermosa venus,
has abandonado a la deriva,
mi desdichado corazón.
y, cada vez que puedo,
le pregunto al cielo,
como pueden estos dos,
antagónicos sentimientos,
subsistir tan pacíficamente
sin carcomerme poco a poco,
las inmediaciones del alma,
pues tu displicencia
me acucia a aborrecerte,
mas, como detestar tan linda,
exquisita, agraciada criatura,
y sin explicación alguna,
siento que te amo,
y siento también que muero,
cada vez que posas tus manos,
sobre aquellas manos que,
maldita sea, no son las mías,
y siento también que desciendo,
hasta el mismísimo infierno,
cuando te veo platicar,
sin pesar alguno en tan,
majo y apolíneo semblante.
tus labios indican que no pasaré,
de poder besar tu frente,
tus ojos me advierten que,
tal vez, no volveré a verte,
pero, mis entrañas señalan,
que tu resplandor, estará,
por siempre, indeleble,
en lo más recóndito de mi ser.
me alienta a seguir esperando
el momento oportuno para
lograr revertir aquel
rotundo no, y sé que lo haré,
pues mi ánima me lo indica.
mas el saber es incierto,
pues sobre ti no sé nada,
y esta ignorancia me trastorna,
me agita, me perturba,
pero más que nada me envilece,
pues tú, hermosa venus,
has abandonado a la deriva,
mi desdichado corazón.
y, cada vez que puedo,
le pregunto al cielo,
como pueden estos dos,
antagónicos sentimientos,
subsistir tan pacíficamente
sin carcomerme poco a poco,
las inmediaciones del alma,
pues tu displicencia
me acucia a aborrecerte,
mas, como detestar tan linda,
exquisita, agraciada criatura,
y sin explicación alguna,
siento que te amo,
y siento también que muero,
cada vez que posas tus manos,
sobre aquellas manos que,
maldita sea, no son las mías,
y siento también que desciendo,
hasta el mismísimo infierno,
cuando te veo platicar,
sin pesar alguno en tan,
majo y apolíneo semblante.
tus labios indican que no pasaré,
de poder besar tu frente,
tus ojos me advierten que,
tal vez, no volveré a verte,
pero, mis entrañas señalan,
que tu resplandor, estará,
por siempre, indeleble,
en lo más recóndito de mi ser.
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