jueves, 16 de diciembre de 2010

Conmovedora Despedida

mientras veo personas reír,
recurren a mi mente recuerdos,
algunos ya olvidados, otros,
más frescos o más marcados,
y estos me llevan lentamente,
durante unos breves instantes,
a un limbo perfecto, allí, donde,
aún congregados todos, no puedo,
no logro discernir sus rostros,
será, acaso, esto el olvido,
será así de perfecto el abandono,
no lo puede ser, ya que,
estas memorias traen consigo,
también, una mezcla de sentimientos,
todos estos muy fuertes,
que me ofuscan, que me aturden,
pues me muestran la felicidad que,
ellos pudieron brindarme,
el carisma y el apoyo que,
estuvieron presentes en todas partes,
es así, que se me nublan los ojos,
y los cierro, pensando que, así,
nunca viviré esta triste realidad.
decirle el último adiós a algunos,
el sólo pensarlo destruye mi mente,
conmueve mi alma, y, sin duda,
revuelve el mar de mis sentimientos;
sin embargo, nunca permitiré,
que se hunda alguno de sus recuerdos,
los mantendré alejados del limbo,
aquel odioso limbo de los olvidos,
para conservarlos a todos juntos,
en el vacío que yace en mi pecho.
y, al abrirlos, los sigo viendo,
cuando caen aquellas lágrimas,
que humedecen levemente el jardín,
y que nadie parece percibir,
pues, es fundido en un abrazo,
que éstas se liberan y se pierden,
mas, son éstas un fiel reflejo,
un fulgor de aquel amor que,
por ellos siento y que, espero,
durará toda la eternidad, hasta,
el final de mis días y
el culminar de sus noches.

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