jueves, 23 de diciembre de 2010

Oscuros Fanales

sin titubear, sin querer siquiera,
volteo a mirarte, a contemplarte,
pues tu belleza ilumna la estancia,
mientras tu magnífico atavío
cubre parte tu suntuosa silueta;
logro ver tu dorso albugíneo desnudo,
tras adorar por unos minutos,
las hermozas telas que llevas,
consigo, por fin, alzar la vista,
hasta tus olivas fanales que,
ya familiares para mí, se pierden
entre la muchedumbre y, a la vez,
tratan de escabullirse de los míos,
que esta vez no me nublan la mirada,
y el porqué es mi primer cuestionamiento,
pues esta vez no seré yo el que
se esconda en sus pensamientos,
y aguardo el momento indicado para,
al menos, tratar de ensimismarte,
y la sensacion de haberte perdido,
me satura completamente; sin embargo,
no me estruja la conciencia lo que,
pude haber hecho o dejado de hacer
para conocerte, para acercarme a ti.
las nubes tormentosas ya se marcharon,
aunque queda aún el rocío que ésta,
dejó plasmado en mi alma por siempre,
pues es esto lo más hermoso en mi vida,
tus dulces recuerdos y tu franca sonrisa,
no siento ya, el dolor de no haberte tenido,
aunque sé que podré esperarte por siempre.
te sigo amando, como siempre lo hice,
sólo que ahora veo las sombras,
que escondes tras esos blancos párpados,
pero que tu accionar deja entrever,
cuando tus ojos se oscurecen y muestran,
un vacío nunca antes visto, dejando de lado,
la candidez, antes siempre presentes en ti.

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