lunes, 6 de diciembre de 2010

Oscuras Celdas

aquella revelación, ya hecha,
no me impactó, esta vez,
en lo más ínfimo, pero,
no puedo negar, que, también,
despertó una fina llama,
en los lares de más abnegados
de mi querer y mi sentir.
sin que conozcas tú,
tus amplios ojos velan por mí,
anochecer tras anochecer.
y te confesaré, también,
que aquel ofuscado sentimiento,
me mantiene vivo, mas,
no alcanza aún, a
lograr derivar las paredes,
estos inacabables muros que,
me mantienen prisionero,
en las más oscuras celdas,
donde el más desventurado,
puede, tontamente, caer.
y, te juro, que nunca más,
volveré a negar la existencia,
de este indescriptible sentir,
y, te prometo, que en mi alma,
descansará tu magnífico ser,
si tú se lo permites, pero,
quizá, jamás pueda ahuyentar,
la presencia en mi mente,
de otro ser celestial,
quizá, jamás, pueda borrar,
aquella dulce huella de mi alma,
pues sus diminutos pies,
han recorrido largamente,
las cavidades que había
en mi ser, y a su paso llenaron,
de una mixtura de sensaciones,
repleta de contrastes y matices,
pero inalcanzables, a su vez.

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