el verte a su lado
fue como la estocada final,
directamente al corazón,
pero sé que no quedara ahí,
pues tu nívea piel
me muestra que lo que sientes,
no es algo pasajero,
no es algo trivial, algo banal,
pero sí me muestra que,
tuviste poco o ningún interés,
consideración o respeto,
por lo que pude, alguna vez,
haber fingido por ti.
porque, sí, así lo creo,
parece que hubiera sido
una broma, una mentira,
ya que, nunca, pudiste, al menos,
tomarme en cuenta, pensar en mí.
he logrado, por fin,
mirar a través de tu careta,
he logrado, por fin,
sortear las vallas de
tu indiferencia,
y logré así la redención,
que tanto deseaba.
mas, aún así, no paro de
lamentar mi triste situación,
porque me mentiste, me humillaste,
sin, siquiera, sentir pudor.
resultaste ser una farsante,
una embustera, una egoísta,
con una singular apatía por
la vulnerabilidad de mi llanto,
que noche tras noche,
descarga en este cielo sin estrellas,
sus más solitarias maldiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario