el volver a verla,
le devolvió la luz a la noche,
bajo aquel cielo escampado
de pequeñas estrellas.
y sus grandes pardos ojos,
huyeron apresuradamente,
del negro de los míos,
pues por mi sangre,
recorrían aún aquellos recuerdos,
en ese entonces, inauditos.
y volvieron, así, a mí,
su ternura y su carisma,
sus penas y sus desdichas,
mas, su introvertido actuar,
no expresaba más,
que una simple llanura.
había olvidado, acaso,
todos los momentos vividos,
se había fluctuado, acaso,
de su mente, aquellos
sentimientos no permitidos.
y aprecié su silueta madura,
pero sin dejar de añorar,
la otra más pura y jovial,
que me encantó en algún momento,
que me causaba un placer enorme.
y sin poder dejar de verla,
trato de decirle, que
aún la estimo y aprecio,
pero se esfumaron ya,
todas aquellas sensaciones, que
se atreven a anonadarme,
y que funcionan como
un tipo de sortilegio sobre
los accionares corrientes,
que me obligan, que me ordenan,
y tras los cuales,
no se puede poner oposición alguna.
(este tampoco es para ti)
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