hoy fue un parco día,
gris como esas horribles mañanas
de invierno limeños.
y tengo que decirlo,
no fue una situación natural,
mas bien, fuiste tú que
con toda tu tristeza,
absorbiste la energía que te rodeaba,
y absorbiste también
todas mis esperanzas.
y reanudo la cuestión plasmada,
descríbeme, querida mía,
con tus dulces labios,
el motivo de tus penurias,
porque por ti, creo que,
iría hasta el fin del mundo,
sin reclamar, sin chistar.
y descubrí también que,
las palabras son vacías,
mudas, pero más que todo,
son sordas y testarudas.
y fuimos tu y yo,
quienes sin quererlo,
demostramos que las palabras,
sean dichas o escritas,
pueden causar tanto bien,
o tanto mal, hasta convertirse,
en un recurso sucio y deplorable,
sin sentido y ambicioso.
pero no, aún no,
no espero cambiarlos,
el acto por la palabra,
porque así, perdería la noción,
y sin duda alguna,
mis impulsos no harían más que
despojarte de la débil confianza,
que he logrado conseguir de tu parte.
(sabes que me refiero a ti)
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