jueves, 23 de diciembre de 2010

Oscuros Fanales

sin titubear, sin querer siquiera,
volteo a mirarte, a contemplarte,
pues tu belleza ilumna la estancia,
mientras tu magnífico atavío
cubre parte tu suntuosa silueta;
logro ver tu dorso albugíneo desnudo,
tras adorar por unos minutos,
las hermozas telas que llevas,
consigo, por fin, alzar la vista,
hasta tus olivas fanales que,
ya familiares para mí, se pierden
entre la muchedumbre y, a la vez,
tratan de escabullirse de los míos,
que esta vez no me nublan la mirada,
y el porqué es mi primer cuestionamiento,
pues esta vez no seré yo el que
se esconda en sus pensamientos,
y aguardo el momento indicado para,
al menos, tratar de ensimismarte,
y la sensacion de haberte perdido,
me satura completamente; sin embargo,
no me estruja la conciencia lo que,
pude haber hecho o dejado de hacer
para conocerte, para acercarme a ti.
las nubes tormentosas ya se marcharon,
aunque queda aún el rocío que ésta,
dejó plasmado en mi alma por siempre,
pues es esto lo más hermoso en mi vida,
tus dulces recuerdos y tu franca sonrisa,
no siento ya, el dolor de no haberte tenido,
aunque sé que podré esperarte por siempre.
te sigo amando, como siempre lo hice,
sólo que ahora veo las sombras,
que escondes tras esos blancos párpados,
pero que tu accionar deja entrever,
cuando tus ojos se oscurecen y muestran,
un vacío nunca antes visto, dejando de lado,
la candidez, antes siempre presentes en ti.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Conmovedora Despedida

mientras veo personas reír,
recurren a mi mente recuerdos,
algunos ya olvidados, otros,
más frescos o más marcados,
y estos me llevan lentamente,
durante unos breves instantes,
a un limbo perfecto, allí, donde,
aún congregados todos, no puedo,
no logro discernir sus rostros,
será, acaso, esto el olvido,
será así de perfecto el abandono,
no lo puede ser, ya que,
estas memorias traen consigo,
también, una mezcla de sentimientos,
todos estos muy fuertes,
que me ofuscan, que me aturden,
pues me muestran la felicidad que,
ellos pudieron brindarme,
el carisma y el apoyo que,
estuvieron presentes en todas partes,
es así, que se me nublan los ojos,
y los cierro, pensando que, así,
nunca viviré esta triste realidad.
decirle el último adiós a algunos,
el sólo pensarlo destruye mi mente,
conmueve mi alma, y, sin duda,
revuelve el mar de mis sentimientos;
sin embargo, nunca permitiré,
que se hunda alguno de sus recuerdos,
los mantendré alejados del limbo,
aquel odioso limbo de los olvidos,
para conservarlos a todos juntos,
en el vacío que yace en mi pecho.
y, al abrirlos, los sigo viendo,
cuando caen aquellas lágrimas,
que humedecen levemente el jardín,
y que nadie parece percibir,
pues, es fundido en un abrazo,
que éstas se liberan y se pierden,
mas, son éstas un fiel reflejo,
un fulgor de aquel amor que,
por ellos siento y que, espero,
durará toda la eternidad, hasta,
el final de mis días y
el culminar de sus noches.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Inefable Gratitud

puede que no te vuelva a ver,
y hoy, estás más linda que nunca,
te volviste irreverente,
te importó un carajo todo,
volviste a ser la de antes,
esa, la que siempre amé,
y, mientras tus cabellos,
vuelan libres con el viento,
tus palabras me adornan los oídos,
tus acciones resplandecen mis ojos,
y embellecen el mundo entero.
tu figura angelical conlleva,
inherente a ella, las más
alegres y puras reflexiones,
que pude alguna vez tenido,
porque me abriste las puertas,
a un mundo completamente nuevo,
a un universo sin explorar,
me invitaste a indagar,
a merodear en mi mente,
los sentimientos que pensé,
nunca podría declarar, expresar.
sin embargo, hay conceptos,
a los cuales, todavía, no encuentro
el modo ni las palabras,
para poder manifestarlos,
ya que estos son inenarrables,
por la novicia literatura, que
trato de aducir con estos versos.
es esta la gratitud que te dedico,
pues has cambiado mi vida,
mi forma de sentir fue,
completamente revolucionada por
la esencia que evoca tu ser.
es el significado de ser tú,
lo que realmente me inspira,
pues mi vocación es ahora,
escribir estrictamente sobre ti,
tratar de reproducir vagamente,
el plegar de mi sentir,
sobre tu inefable bondad.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Oscuras Celdas

aquella revelación, ya hecha,
no me impactó, esta vez,
en lo más ínfimo, pero,
no puedo negar, que, también,
despertó una fina llama,
en los lares de más abnegados
de mi querer y mi sentir.
sin que conozcas tú,
tus amplios ojos velan por mí,
anochecer tras anochecer.
y te confesaré, también,
que aquel ofuscado sentimiento,
me mantiene vivo, mas,
no alcanza aún, a
lograr derivar las paredes,
estos inacabables muros que,
me mantienen prisionero,
en las más oscuras celdas,
donde el más desventurado,
puede, tontamente, caer.
y, te juro, que nunca más,
volveré a negar la existencia,
de este indescriptible sentir,
y, te prometo, que en mi alma,
descansará tu magnífico ser,
si tú se lo permites, pero,
quizá, jamás pueda ahuyentar,
la presencia en mi mente,
de otro ser celestial,
quizá, jamás, pueda borrar,
aquella dulce huella de mi alma,
pues sus diminutos pies,
han recorrido largamente,
las cavidades que había
en mi ser, y a su paso llenaron,
de una mixtura de sensaciones,
repleta de contrastes y matices,
pero inalcanzables, a su vez.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Sentimientos Antagónicos

el ver tu solitario caminar,
me alienta a seguir esperando
el momento oportuno para
lograr revertir aquel
rotundo no, y sé que lo haré,
pues mi ánima me lo indica.
mas el saber es incierto,
pues sobre ti no sé nada,
y esta ignorancia me trastorna,
me agita, me perturba,
pero más que nada me envilece,
pues tú, hermosa venus,
has abandonado a la deriva,
mi desdichado corazón.
y, cada vez que puedo,
le pregunto al cielo,
como pueden estos dos,
antagónicos sentimientos,
subsistir tan pacíficamente
sin carcomerme poco a poco,
las inmediaciones del alma,
pues tu displicencia
me acucia a aborrecerte,
mas, como detestar tan linda,
exquisita, agraciada criatura,
y sin explicación alguna,
siento que te amo,
y siento también que muero,
cada vez que posas tus manos,
sobre aquellas manos que,
maldita sea, no son las mías,
y siento también que desciendo,
hasta el mismísimo infierno,
cuando te veo platicar,
sin pesar alguno en tan,
majo y apolíneo semblante.
tus labios indican que no pasaré,
de poder besar tu frente,
tus ojos me advierten que,
tal vez, no volveré a verte,
pero, mis entrañas señalan,
que tu resplandor, estará,
por siempre, indeleble,
en lo más recóndito de mi ser.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pensamientos Tullidos

habrá, acaso, algún dolor
más lacerante que,
el de un absoluto rechazo,
habrá, acaso, un estupor
más sosegador que,
el de tu mirar infinito.
y siento que no puedo decir
que te he perdido,
ya que nunca te tuve
entre mis sesgadas manos.
y porque siento que, tal vez,
de todos los versos que,
he escrito hasta ahora,
puedo escribir los más bellos,
acerca de ti en este momento.
y, es que, tu existencia,
me apasiona, y cada vez que
puedo, me pierdo en tu pasar,
porque tu precioso rostro
me tulle por completo,
oh! y tus ojos, aquellos ojos,
podría pasar la noche entera
contemplándolos, apreciándolos,
sin pestañear ni un momento,
sin dudar ni un segundo.
y tu candidez tan perfecta,
tu ternura inquebrantable,
no mencionarlas sería un pecado,
a pesar de mi falta de credo,
pero, si fueras, quizá,
más osada, podrías ser tú
mi incandescente deidad.
tu incertidumbre me cautiva,
me hace recalcitrante,
a la decisión de jamás olvidarte.
más tu determinación tomada,
congela mi anhelo,
a tal punto, de llevarlo,
al roce de tu piel,
donde se vuelve gélido,
hasta lo más ígneo mi ser.

Nívea Careta

el verte a su lado
fue como la estocada final,
directamente al corazón,
pero sé que no quedara ahí,
pues tu nívea piel
me muestra que lo que sientes,
no es algo pasajero,
no es algo trivial, algo banal,
pero sí me muestra que,
tuviste poco o ningún interés,
consideración o respeto,
por lo que pude, alguna vez,
haber fingido por ti.
porque, sí, así lo creo,
parece que hubiera sido
una broma, una mentira,
ya que, nunca, pudiste, al menos,
tomarme en cuenta, pensar en mí.
he logrado, por fin,
mirar a través de tu careta,
he logrado, por fin,
sortear las vallas de
tu indiferencia,
y logré así la redención,
que tanto deseaba.
mas, aún así, no paro de
lamentar mi triste situación,
porque me mentiste, me humillaste,
sin, siquiera, sentir pudor.
resultaste ser una farsante,
una embustera, una egoísta,
con una singular apatía por
la vulnerabilidad de mi llanto,
que noche tras noche,
descarga en este cielo sin estrellas,
sus más solitarias maldiciones.